Tomado de El Heraldo: Por Leidys Rios

EL HERALDO acompañó a una invidente y su perra guía a un recorrido para probar la inclusión en algunos sitios de la ciudad.

“No es una mascota, es una perra de asistencia, déjenos entrar”. Esta es la frase que repite Luz Marina Rosenfeld, una invidente barranquillera de 58 años radicada en Doral, Estados Unidos, cada vez que intenta ingresar a un sitio público o privado cuando está de visita en su ciudad natal.

Luz Marina no nació con esta condición. Su vista se nubló hace cinco años, después de que unos coágulos de sangre se le formaran en el medio óptico y la dejaran en una eterna noche. “Yo veo como cuando te levantas en la madrugada: todo está oscuro, se ven sombras; sé que algo está ahí, pero no puedo diferenciar qué es”, cuenta.

Por mucho tiempo, los médicos no supieron qué fue lo que originó estos grumos de sangre, pero después de varios exámenes determinaron que fueron causados por un trauma en su cráneo, resultado de los golpes que recibió en la cabeza, a los 18 años de edad, de parte de su exesposo, un militar retirado del ejército estadounidense que sufrió el conocido ‘síndrome de post-guerra’. “Él tenía pesadillas en las noches y se levantaba alterado dando golpes”, dice Luz Marina, y aclara que su caso no tiene relación con violencia doméstica.

La barranquillera asumió su estado y comenzó una nueva vida. Tuvo que aprender a leer y a escribir con las herramientas que existen para las personas invidentes, además de prepararse como terapeuta y masajista. “Tuve que estudiar una segunda carrera para mantenerme. Yo hacía eventos sociales y enseñaba gimnasia como personal trainer”, explica.

LUZ EN LA OSCURIDAD

No todo fue oscuridad para Luz Marina. Al poco tiempo de haberse graduado en el Miami Light House, una escuela que enseña a personas invidentes a usar bastón y a desarrollar el sentido de orientación, recibió unos nuevos ojos: esta vez en forma de cuatro patas y melena rubia, a quien bautizó Chelsea.

La perra golden retriever es un lazarillo, definido por la Real Academia Española como una persona o animal que guía o acompaña a otra necesitada de ayuda.

Chelsea ha sido la ‘luz’ en medio de la interminable noche de Luz Marina. Por ella ha podido desde caminar sola por las calles de Doral hasta subirse en un avión y viajar a diferentes partes del mundo, sin necesidad de que alguien más la acompañe.

Chelsea es más que su perra guía, es una “amiga incondicional”. Cuando ella necesita un ascensor, la perra busca el sonido de este, hasta dejarla en la puerta. O si Luz necesita dirigirse al baño, con su olfato la lleva hasta él.

La fiel escudera camina unos pasos adelante de Luz, por el lado derecho. Se detiene cuando, con sus patas rubias, siente que el piso tiene aberturas o desniveles; o dobla por el césped cuando considera que es más seguro que el andén de cemento.

PERROS GUÍA

Juan Carlos Guerrero, entrenador de la Fundación para el Perro Guía Vishnú del Cyprés, la única en su tipo en Latinoamérica, que funciona en Bogotá, explica que el trabajo de estos perros consiste en esquivar obstáculos de manera adecuada para proteger a la personas y guiarlas a sitios determinados.

“El entrenamiento de un perro guía es bastante complejo. Se inicia desde que el perro es cachorro hasta que cumple los 2 años de edad”, dice.

La fundación dona unas 15 perras al año, de razas como golden retriever y labrador. Hasta la fecha han entregado 195 lazarillos en Colombia, 4 en Argentina y uno en Perú.

Rosenfeld afirma que un perro guía puede costar hasta 80 mil dólares. Juan Carlos Guerrero explica que es una forma de expresar el gran valor que se les da. “A nivel mundial se habla de precios exorbitantes, pero realmente es una forma de decir que ellos no tienen valor económico, porque nuestros ojos no tienen precio”, agrega.

DECEPCIÓN EN CASA

En una visita que hizo Luz Marina Rosenfeld a Barranquilla, en el 2013, chocó con el atraso del “tercer mundo”. Restaurantes donde hizo planes para ir a comer con su familia o supermercados donde pensó comprar les cerraron las puertas a ella y a Chelsea, por aquello de sus “políticas empresariales” de no permitir la entrada de mascotas, a pesar de que les explicaba que se trataba de una perra lazarilla.

En esa fecha, un periodista de EL HERALDO acompañó a la barranquillera a recorrer varios lugares y a utilizar el transporte público para observar qué reacción había frente a los tres decretos que en el país protegen a las personas ciegas.

A partir de la experiencia que vivió en su tierra natal, que le causó indignación, ya que en Estados Unidos y en países europeos nunca había sido rechazada, decidió convertirse en activista y trabajar por los derechos de las personas con este tipo de necesidades.

Para eso, Rosenfeld creó Fundainvidentes Foundation, una organización que ayuda a personas que, específicamente, han perdido la vista. A través de ella ha logrado promover iniciativas en EEUU que benefician a los invidentes, para que estos puedan desenvolverse solos en las ciudades. “En las esquinas, por las calles de Doral, hay luces que hablan y te dicen en qué avenida estás. Esa fue mi idea”, revela.

También impulsó la ley Kiddle Ordinanza que protege a los lazarillos, para que, cuando se enfermen la policía los recoja, junto con sus amos, y los lleven a donde un veterinario que los pueda atender.

NUEVO RECORRIDO

Dos años después de que no le reconocieran sus derechos, EL HERALDO volvió a acompañar a Rosenfeld a algunos establecimientos comerciales. ¿Ha cambiado Barranquilla en esto?

El primer lugar visitado fue Seguros Sura, al norte de la ciudad. El vigilante abrió la puerta normalmente, saludó y dejó seguir a Luz junto a Chelsea, mientras otras personas se mostraban curiosas observándolas.

Al salir, Luz buscó un taxi. El primero que se detuvo se parqueó a su lado derecho, muy adelante, como para que ella pudiera ‘ver’ la sombra que alcanza a distinguir, pero de inmediato el conductor siguió.

El segundo se parqueó frente a ella, y el taxista le abrió la puerta desde su puesto de conductor. Aceptó llevarla sin ningún inconveniente hasta un supermercado cercano. Al llegar, Luz Marina y Chelsea entraron al Éxito de la 51B. Allí, el vigilante le ofreció ayuda para guiarla al área que necesitaba ir.

Al salir, la mujer esperaba conseguir un nuevo taxi.  Un conductor que se acercaba bajó la velocidad cuando pasaba frente a ella, pero, en segundos, con su cabeza y dedo índice de la mano derecha indicó que no la iba a llevar, aceleró y se fue. Un segundo taxista que aceptó transportarla a otro gran almacén manifestó conocer sobre los lazarillos y le dijo que aceptaba llevarlas porque le gustan los perros, tanto, que en su casa tiene cuatro.

En PriceSmart, los jóvenes porteros rechazaron la visita de Chelsea excusándose en que era parte de la “política” empresarial. Luego, el vigilante llamó al administrador que se acercó a la puerta y permitió el acceso de Luz con su guía. “Esto ya me había pasado aquí, hasta que sale el administrador es que me dejan entrar”, indicó ella.

EN RESTAURANTES

Después, la activista llegó al centro comercial Buenavista I, y al entrar, el encargado de seguridad de una de las puertas principales le ofreció su ayuda para llevarla a donde necesitaba. Para ingresar al Éxito que se encuentra dentro de ese centro comercial, tuvo que explicarle al  vigilante que Chelsea es su lazarilla.

Sin embargo, los guardas de las diferentes secciones le seguían el rastro y hablaban por radio. Al retirarse, una mujer de seguridad que estaba en la puerta se mostró atónita al ver a un perro saliendo del establecimiento y le hizo señales al hombre que había dejado entrar a Luz, quien con su cabeza asintió para explicar que él la había dejado pasar.

Camino a la calle 93 con carrera 49C, ya en otra carrera de taxi, el conductor argumentó que la llevaba porque era cerca de donde la recogió, y Chelsea no estaría mucho tiempo en el carro. En esta zona entró a cinco restaurantes, entre ellos Langostinos, Beyruth y Dubai. En unos la recibieron amablemente y le ofrecieron la carta; en otros también la dejaron entrar, aunque con algo de duda. Los meseros miraban a los administradores y estos, con un movimiento de cabeza, daban su aprobación.

Solo en el restaurante de comidas rápidas Goyo’s le dijeron que Chelsea no podía estar allí, y aunque explicó que era su perra guía, la obligaron a salir, no sin antes ofrecerle una de las mesas de afuera, lo que ella no aceptó.

Al terminar el recorrido, Rosenfeld se mostró “satisfecha y feliz del cambio” que siente ha sucedido desde la última vez que hizo este experimento. “Me siento ‘wow’; es un gusto saber el cambio que existe en Barranquilla: puedo planear salidas y saber que no me van a devolver, como me había pasado”.

‘ANGELITOS PELUDOS’

Fajime Ereik Carrillo, una joven invidente de 19 años, de Valledupar, cuenta que su perra guía, o como ella les dice a estos animales, “angelitos peludos”, ha sido aceptada en ciertos lugares de su ciudad. Sin embargo, hay otros donde no es posible que puedan entrar. Contó que en un gran almacén de cadena le ofrecieron una silla de ruedas para que no fuera necesario el ingreso de Maysha, como se llama su guía.

“Cuando fui, no me querían dejar entrar. Argumentaban que era política de la empresa. Incluso nos mostraban el letrero que dice que no se aceptan perros”, dijo la estudiante de Arte y Folclor. Su argumento entonces fue que su ‘golden retriever’ “es una perra de asistencia, por lo tanto déjenos entrar”.

Julian Argoty, un joven invidente de 24 años, de Medellín, explica que lo más difícil en su ciudad es utilizar el transporte público, ya que los taxistas no permiten que Ramona, también una ‘golden retriever’, suba al carro, por lo cual le ha tocado, en algunas ocasiones, dejar a su lazarillo en casa y salir sin su compañía

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Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

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