Los acuerdos de La Habana y su significación mundial.

Un análisis sobre la importancia internacional de los procesos de negociación de paz.

Tomado: El Tiempo: Por:  >Eduardo Pizarro |

En La Habana se puede estar escribiendo una importante página de la historia del siglo veintiuno, según el analista.

Foto: EFE

En La Habana se puede estar escribiendo una importante página de la historia del siglo veintiuno, según el analista.

Al inicio de las conversaciones de paz en La Habana existía un gran pesimismo en la comunidad internacional.
Había la convicción de que estas negociaciones iban a constituir una fuente de impunidad total y que, por tanto, se iban a alejar de manera ostensible de los actuales estándares internacionales en materia de justicia. En particular de los estándares contemplados en el Tratado de Roma (1998), que dio origen a la Corte Penal Internacional (2002), la cual prohíbe expresamente las leyes de amnistía generales y sin condiciones.

Sin embargo, esta percepción ha cambiado de manera radical y hoy en día, por el contrario, los acuerdos que se están discutiendo en La Habana comienzan a ser percibidos como un modelo de justicia y paz propio del siglo veintiuno.

Incluso como un paradigma que puede servir para resolver otros conflictos armados que agobian actualmente al mundo. ¿Cómo explicar este cambio de percepción tan radical?

Desde la creación de la Corte Penal Internacional el debate sobre la solución de los conflictos armados se desplazó de las negociaciones de paz –que era el paradigma dominante en el siglo veinte–, hacia la aplicación de justicia. Ya no se trataba de resolver conflictos, sino de impedir su emergencia bajo la amenaza de sanciones penales severas.

Modelo punitivista

Es decir, se impuso un paradigma punitivista a ultranza. Sus defensores argumentaban que la aplicación de altos estándares de justicia era la condición necesaria para alcanzar la paz mundial. Incluso una reconocida ONG se denominó No Peace Without Justice (No Hay Paz sin Justicia).

Esta reivindicación justa de la necesidad de aplicar justicia se fundamentó, sin embargo, en una visión que terminó enfrentada con la realidad: la amenaza de aplicación rigurosa de penas por parte de la Corte Penal Internacional y otros tribunales internacionales no sirvió para disuadir a potenciales criminales de guerra e instigadores de conflictos armados bajo la garantía de un castigo penal.

Por el contrario, el mundo vive hoy una explosión inusitada de conflictos armados. El entorno del mar mediterráneo, el mare nostrum europeo, está incendiado. Desde Afganistán hasta Mali, pasando por Siria, Irak, Yemen, Somalia, Sudán, Kenia y un largo etcétera, se viven enfrentamientos armados dramáticos y están siendo desplazadas millones de personas que buscan alcanzar a Europa a cualquier costo.

Ante este panorama, el modelo punitivista a ultranza está echando agua por todos los costados. Son cada día más importantes las voces que llaman a recuperar la diplomacia y la acción política propias de las negociaciones de paz, con la mirada puesta en un equilibrio entre justicia y paz y no, por supuesto, bajo el modelo de las leyes de amnistía e indulto generalizadas como era corriente en el siglo XX. Desde este punto de vista, la significación de las conversaciones de paz en La Habana tiene alcances globales.

¿El siglo de la paz?

En estos momentos y en contra de la lectura optimista que había en el mundo al comenzar este siglo –que muchos pronosticaban que sería el siglo de la paz–, tienen lugar en el entorno de Europa cuatro frentes de guerra, además del conflicto prolongado entre Israel y Palestina: en primer lugar, el agravamiento reciente del enfrentamiento sin pausa ni respiro entre las dos mayores comunidades musulmanas, los chiitas y los sunitas, que emergió tras la muerte de Mahoma en Medina en el año 632.

Mientras que el ‘Vaticano’ de los chiítas, Irán, apoya y financia a las milicias armadas de este origen (como Hezbolá en el Líbano o los hutíes en Yemén), el ‘Vaticano’ de los sunitas, Arabia Saudí, financia a su turno a los suyos.

Es el caso, por ejemplo, de Hamas en la franja de Gaza. Esta confrontación entre Teherán y Riad por la hegemonía regional ha sido devastadora para la estabilidad de Medio Oriente.

En segundo lugar está el creciente enfrentamiento entre musulmanes y cristianos en esa línea invisible que los separa al sur del desierto del Sahara y que está causando miles y miles de víctimas en la República Centroafricana, Sudán, Kenia y otras naciones del centro de África. Sin duda, los crímenes de Boko Haram en Nigeria y de las milicias islamistas shebab en Somalia son los más sonados a nivel internacional, pero no los únicos.

En tercer lugar, tenemos lo que muchos consideran la peor amenaza actual para la seguridad mundial: la emergencia del llamado Estado Islámico en las provincias que dominan a sangre y fuego entre Siria e Irak y su pretensión de construir un califato de orden mundial.

Esta organización, que en el pasado hacía parte de las organizaciones afiliadas a Al Qaeda (incluso se denominaba Al Qaeda en Irak), tras su ruptura en 2014, abandonó la idea de integrar redes terroristas dispersas, para conformar una organización provista de un Estado, un territorio y una población.

Y lentamente sus ambiciones fueron creciendo, por lo cual su nombre inicial Isis (Estado Islámico de Siria e Irak) se ha transformado en IS (Estado Islámico), bajo la pretensión de dominar todo el mundo musulmán, desde Marruecos hasta Indonesia. Por ello, su máximo líder, Abu Bakr al Baghdadi, se ha autoproclamado “califa de todos los musulmanes”, a pesar de que su movimiento es mayoritariamente sunita.

El ingrediente Putin

Finalmente, tenemos las pretensiones de Vladimir Putin de volver a dominar el territorio de la antigua Unión Soviética e incorporar, por la fuerza si es necesario, a las regiones en las cuales existen mayorías de origen ruso.

De ahí, las guerras de agresión en Georgia y en Ucrania, en donde ya ha “recuperado” territorios como Crimea o ha logrado una independencia ficticia de nuevas naciones como Osetia del Sur y Abjasia, que han sido reconocidas solamente por Nauru, Nicaragua y Venezuela.

Estos focos de conflictos armados y guerras generalizadas han puesto en evidencia que no basta con discursos y amenazas de sanción penal para contener a los responsables. Y que es indispensable recuperar la dignidad de la acción política y de la diplomacia, así como la capacidad de las naciones y de la comunidad internacional para implementar modelos de negociación de paz.

Ante esta realidad, en los últimos dos años cambió la percepción en la comunidad internacional en torno a las negociaciones en La Habana. El mundo está necesitando hoy a gritos un modelo de paz que, sin sacrificar los avances en la aplicación de justicia para crímenes atroces y, por tanto, los derechos de las víctimas a verdad, justicia y reparación, permita a su turno cerrar los ciclos de violencia.

Desde esta perspectiva, las negociaciones en La Habana no solamente tienen un hondo significado para nuestro país sino, que además tienen, un profundo significado para el mundo entero: en La Habana se puede estar escribiendo una importante página de la historia del siglo veintiuno.

EDUARDO PIZARRO LEONGÓMEZ
Académico, exembajador de Colombia en Holanda y exmiembro de la junta del Fondo Fiduciario de Víctimas de la Corte Penal Internacional en La Haya.

Anuncios

Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s