Entender y Comprender la  Discapacidad no solo depende de la interpretación hacia  un símbolo o a una imagen, depende de de la actitud, depende de nuestra reacción y  de cómo vemos a una persona con discapacidad, depende en reconocer que  el otro  es alguien igual a mi, QUE EL OTRO ES UN SER HUMANO, ES UNA PERSONA, que merece todo el respeto de parte nuestra.

Barreras invisibles. Tomado de discapacidad sin Fronteras

BARRERAS INVISIBLES

discapacidad

Por: Luis Volmar Quintero Medico Ps

El escrito hipotético que viene a continuación, de clarísima aplicación actual en nuestra sociedad, busca sensibilizar al Amable lector sobre una de las problemáticas más antiguas, más dolorosas y a la vez más ignoradas. Si bien existen barreras físicas para los discapacitados en general, también existen muchas otras que de manera imperceptible pero contundente se ponen de manera consciente o inconsciente a las personas que son conocidas como discapacitados mentales y que por supuesto terminan en el vasto campo de los excluidos sociales con el consecuente desconocimiento de sus más elementales derechos y sobretodo de su dignidad personal.

De un enfermo mental anónimo:

¡Hola! Estoy acá, ¿No me ves? Probablemente me miras pero no me ves. Si, camino pero no se adonde, descanso donde me toque y a veces no hablo con los demás porque me dan miedo: si, miedo a que me golpeen o me griten, a que me escondan en los sitios donde no me vean. Pero a veces creo que a los demás también les da miedo si estoy ahí; por eso se alejan. Estoy sucio, tal vez porque no puedo encontrar un sitio para asearme… o tal vez porque ya no me importa si estoy sucio o limpio.

¿Sabes que también me da hambre? A veces, alguien me regala algo o si no me rebusco en las calles o en las canecas de la basura y algo consigo.
Paso la noche ahí donde caiga; y claro que siento frío pero me meto debajo de un puente o en la entrada de un edificio. Duermo hasta cuando la gente se da cuenta de mí porque les estorbo. Si puedo, me voy pero por miedo; pero muchas veces llaman a los policías y me llevan a la estación, me bañan a las malas, me pegan, me quitan mis cositas y otra vez me vuelven a echar a la calle.

Antes me llevaban para Sibaté. Hace años no voy por allá y era hasta bueno: me daban comida, tenía donde dormir y algunos de los de bata blanca me llamaban por mi nombre… ¿Cómo me llamo? Lo malo es que me ponían inyecciones a las malas y cada vez me sacaban más rápido, claro para la calle… ¿no ven que mi familia no me llevaba? Yo creo que cerraron ese manicomio; allá había muchos como yo y ahora me encuentro por ahí a Vicente, a Pepita, o al Tuerto.

Últimamente me llevan a los hospitales y como no tengo papeles no me dejan entrar o si mucho, me dejan pasar la noche, me ponen una inyección y claro… ¡otra vez a la calle!
Lo peor es que a mí ya se me olvidó quién soy. La gente dice: “Ahí está ese loco que ese es peligroso, que huele feo, que metan a los niños a la casa para que no se asusten y que llamen a la policía”.

Yo si pienso las cosas… y me da por hablar solo, para responder a esas voces que me hablan… o que me insultan… o se burlan de mí. La gente también se burla si me ven hablando así, supongo que dirán: “No le hagan caso; a ese lo mejor es seguirle la cuerda…”
A veces me acuerdo de mi mamá y como que me entra la nostalgia. Ella era la única que me entendía; no se cuántas veces me buscó en la calle del cartucho; pero como se murió… Hace poco se me volvió a aparecer y me habló; es como la Virgen pero se que es mi mamá. Yo le hablo y me contesta pero lo malo es que cuando estamos los dos la gente me mira raro.

Cuando era más joven mi mamá me llevaba al médico; claro que eso a mí no me gustaba y me volaba de las clínicas. Pasó muchas veces hasta que se cansaron, yo creo que de gastar tanta plata. Como yo no tenía trabajo, era mantenido por mis hermanos y prefería gastarme lo que me daban para el vicio. Claro… eso los aburrió. Un día no me dejaron entrar más a la casa y me tocó vivir como indigente. Yo si se lo que quiere decir eso: no tener familia ni plata… Me lo enseñaron en el colegio cuando estudiaba… es que tampoco me gustaba eso y me salí.
De mi papá y mis hermanos: nada. Esos sí que me odiaban; mejor que no volvieron.
Ahora estoy solo. Como que no importa si estoy o si no estoy. Me miran pero no me ven. Es como si yo fuera invisible o como si fuera una cosa. Hasta me dicen “desechable”.

discapacidad

¡Hola! Sí estoy acá, soy un enfermo mental más y se que hay muchos como yo. Entiende que merecemos un lugar, que nos cuiden, que nos llamen por el nombre y que nos den medicinas. Entiende que a pesar de estar locos, somos personas

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Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

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