Desde que en 1705 el astrónomo Edmund Halley calculó su órbita, el cometa bautizado con su apellido no ha dejado de realizar sus visitas periódicas cada 75 – 76 años.

 

La última vez que pudo ser observado fue en 1986, un año en el que los avances astronómicos y tecnológicos estaban muy desarrollados. Pero la vez anterior a esta, en 1910, vino acompañada por un cúmulo de desinformaciones, histeria colectiva y anuncios del fin del mundo.

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El desarrollo de los acontecimientos fue del siguiente modo:

En 1908 el profesor Daniel Walter Morehouse descubrió un nuevo cometa (que actualmente lleva su nombre) y que en su cola contenía gases, incluido el gas cianógeno.

El gas cianógeno se relaciona con el cianuro venenoso y el contacto con las personas es altamente tóxico.

El Prof. Morehouse comenzó a realizar una serie de charlas y conferencias en las que hablaba del nuevo cometa descubierto por él y el gas nocivo que contenía. Aprovechaba estas charlas para hablar del Cometa Halley, al que se le esperaba entre el 18 y el 19 de mayo de 1910.

 

Se estimaba que en esa fecha nuestro planeta se cruzase con la cola del cometa.

La mezcla de diferentes informaciones y la confusión por parte del público asistente a las conferencias hizo que rápidamente se tuviese la creencia de que la cola del Cometa Halley era poseedora de dicho gas cianógeno.

El rumor se fue extendiendo hasta que llegó a la prensa que, necesitada de noticias de impacto, comenzó a publicar todo tipo de conjeturas, viñetas y artículos periodísticos sobre la visita del cometa y el fin del mundo.

 

Gran parte de la población estaba convencida de que iba a morir y los periódicos estaban encantados de generar y publicar noticias sobre la inminente catástrofe.

Pero no solo la prensa hizo rentable económicamente el anuncio del fin del mundo a causa del Cometa Halley. Los más avispados empresarios comenzaron a comercializar todo tipo de elementos y souvenirs.

Se vendían estampillas, tarjetas postales, cucharillas de plata e infinidad de objetos.

La comunidad científica se apresuró a asegurar a la población que el paso del Cometa Halley no tendría impacto alguno sobre el planeta y la salud de las personas, pero era tal la publicidad que se había hecho al anuncio del fin del mundo, que el aviso de los científicos pasó totalmente desapercibido.

Y llegó el día señalado. Decenas de miles de personas de todo el mundo esperaron atemorizadas el pasó del cometa con su cola venenosa, e incluso los más miedosos se suicidaron. Pero tras el paso de la Tierra por la cola del Cometa Halley no llegó el fin del mundo, tan solo la atmosfera se impregnó de una extraña sensación de escarcha luminosa.

 

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Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

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