LA VOZ DE  Jorge Eliécer Gaitán, se calló hace 63 años —9 de abril de 1948— y de ahí en adelante, la República vivió años de hechos aciagos. Hoy sábado 09 de abril de 2011,   Jorge Eliécer Gaitán, quien fue asesinado este día pero en el año 1948, provocó el movimiento popular conocido como el Bogotazo. La tarde y noche de ese día fueron tenebrosas después del asesinato de Gaitán perpetrado.

Las noticias no eran tan instantáneas como ahora, pero así como se conocieron los primeros detalles sobre la muerte del líder y las primeras trifulcas del Bogotazo, de la pequeña ciudad de Armenia también se apoderó la cobardía; saqueos al comercio local, pillaje, disturbios, muerte. La historia de la ciudad como la de muchas otras del país fue manchada aquel día con la más oprobiosa de sus páginas. En los pueblos de la comarca quindiana se esperaba con alguna expectativa las noticias y el curso de la Exposición Pecuaria Panamericana que el presidente Mariano Ospina Pérez instaló horas antes del insuceso nacional.

Desafortunadamente hay que remover lozas sepulcrales. Entre los hechos con derramamiento de sangre registrados en la historia del 9 de abril en Armenia, se cuenta la muerte del capitán (r) del ejército Pedro González Londoño. Para evitar una masacre y que los violentos se tomaran a Armenia el capitán (r) González se fue a Pereira a solicitar apoyo militar. Cuando regresaba de adelantar su cívica gestión en la “curva de Colillas” fue asesinado por promotores del crimen que le esperaban en ese sitio de la carretera. Minutos después llegó el ejército y a la altura del parque Sucre logró dispersar a quienes estaban en la toma violenta del municipio, asesinando a inocentes ciudadanos.

Los municipios del Quindío y Armenia padecieron por muchos años la violencia que se agudizó tras los cruentos hechos del 9 de abril de 1948 en Colombia. La muerte del denodado capitán popular conmovió al país y Armenia estuvo entre las primeras ciudades en empezar a ser azotadas por la violencia.

Los acontecimientos de la historia, crudos y tenebrosos como el del 9 de abril de hace 63 años, no pueden olvidarse. Siempre será conveniente conocerlos para impedir que se repitan. Bernardo Ochoa Garcés se desempeñó como alcalde entre febrero de 1947 y junio de 1948 y como tal tuvo que ponerse al frente de los problemas locales, organizar la ciudad destrozada por los violentos; imponer la autoridad luego de los saqueos y de las manifestaciones populares violentas. Ochoa Garcés quien había sido en su juventud Hermano Marista, escogió nombres entre ciudadanos cívicos de Armenia para que se evaluaran los daños causados al municipio; había que remodelar la ciudad y la junta conformada por la administración fue integrada por un representante de las entidades bancarias, don Antonio Sandoval; uno más de las instituciones aseguradoras, don Darío Gutiérrez Ángel; como representante del comercio local don Guillermo Vallejo y como vocero de los damnificados don Audifacio Toro. En síntesis, la ciudad también fue victima de 9 de abril.

Gaitán fue eminente jurista, hombre público de prestigio; al momento de su muerte dueño de los destinos liberales del país. Tenía su bufete de abogado en el edificio Agustín Nieto de la carrera 7ª entre la calle 14 y la avenida Jiménez y la entrada a su oficina, pocos metros al sur del café Monte Blanco y casi en frente de El Molino Rojo.

El asesinato de Gaitán frenó su carrera política

Jorge Eliécer Gaitán iniciaría en 1941 una carrera política que sólo se detuvo con su asesinato. Fue senador por Nariño en 1942, Presidente del Senado en septiembre de ese año, Ministro de Trabajo entre 1943 y 1944, y candidato presidencial en oposición al liberal oficialista Gabriel Turbay, creando el Movimiento Liberal Gaitanista. Éste, más que un socialismo estructurado, era de corte populista.

En las elecciones del 5 de mayo de 1946, que ganó Mariano Ospina Pérez, Gaitán, para quien esa contienda sólo fue un paso más hacia el poder, ocupó un tercer lugar, con sorprendente número de votos y con un apoyo mayoritario en los centros urbanos. Sirvieron también estos comicios para que el gaitanismo tomara el poder dentro del liberalismo y fuera elegido jefe único del partido.

Nunca en el país se volvieron a ver manifestaciones tan multitudinarias ni con tanta emoción y fe en su jefe. Sus famosos gritos de “¡A la carga! ¡Contra la oligarquía! ¡Por la restauración moral de la República!” lograron interpretar el sentimiento de las masas de una manera única y original. Sus variaciones de tono, sentido del humor e ironía, el manejo de los silencios, hicieron de Gaitán un orador telúrico que llegaba a transfigurarse por la emoción de lo que decía y la forma de decirlo, y que lograba transmitir su sentimiento al público.

La organización, disciplina y fe de los gaitanistas hicieron que muchos lo tildaran de fascista pero, aunque de Italia trajo ese gusto por los desfiles de antorchas y algo de la teatralidad mussoliniana, Gaitán era un liberal demócrata, reformista, que buscaba una revolución legal dentro de los marcos constitucionales.

Sus planteamientos sociales fueron enunciados en la Convención del teatro Colón del 18 de enero de 1947 y en agosto del mismo año, en el Congreso, con el fallido Plan Gaitán. Legendarias son ya la Marcha de las antorchas, organizada desde el popular barrio La Perseverancia, en la que él quería “un río de candela, que no se vieran filas cada tres metros, sino filas bien juntas para formar un río de fuego sobre Bogotá”, y la sobrecogedora Marcha del silencio, en la que multitudes nunca vistas y perfectamente organizadas llenaron de temor, con su mutismo, a los sectores tradicionales de ambos partidos.

En Manizales pronunció la “Oración por los humildes”, en febrero de 1948. Al mes siguiente, debido a la incontrolada violencia gobiernista, Gaitán rompió los lazos del liberalismo con Ospina. Fue excluido, por expreso deseo de Laureano Gómez, canciller de Ospina, de la IX Conferencia Panamericana en Bogotá, inaugurada el 30 de marzo.

El 9 de abril logró Gaitán uno de sus mayores triunfos como penalista al obtener la absolución del teniente Jesús Cortés. Hacia la una de la tarde, cuando salía del edificio donde tenía sus oficinas, falleció tras recibir varios impactos de bala, en presencia de algunos de sus amigos, por un pálido joven llamado Juan Roa Sierra, iniciándose así la más pavorosa jornada de muerte y destrucción que haya vivido Bogotá y, agudizándose la creciente ola de violencia que, con escasos respiros, aún vive esa nación.

Los colombianos nunca olvidarán la verdadera historia de Jorge Eliécer Gaitán, fue su muerte la que inició la rebelión popular y bajo el lema “¡A la carga! ¡Contra la oligarquía! ¡Por la restauración moral de la República!”; los neogranadinos siguen en las calles manifestando y reclamando mayor atención para el pueblo y un gobierno que realmente oiga las necesidades de los menos favorecidos. A 63 años de su muerte Gaitán está más vivo que nunca en el corazón de los colombianos y del mundo.(tomado de Rad.Mund)

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Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

Un comentario »

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