Muchas especies de animales padecen penalidades e incluso arriesgan sus vidas con el objeto de criar y proteger su descendencia. Algunas emigran cientos de millas, para construir nidos complicados que exigen mucho esfuerzo. Unos pocos, como el mantis franciscano, mueren después de copular, en tanto que el salmón lo hace después de desovar. También hay especies que guardan sus huevos durante muchas semanas mientras que otras los llevan en la boca y en consecuencia no pueden alimentarse. 

Hay aves como los pingüinos y los cisnes, que después de formar pareja la mantienen toda la vida. Las hembras elefantes viven por lo común con sus madres e incluso con sus abuelas.

Todos esos actos de altruismo sirven a un propósito importante: la supervivencia. Los pequeños, débiles y vulnerables sólo pueden seguir existiendo si son protegidos y cuidados por los adultos fuertes. La posibilidad de seguir con vida es casi ninguna para la cría abandonada al nacer o para los huevos puestos en cualquier parte. Pero las criaturas mayores se ocupan de atender a sus crías indefensas sin ningún tipo de pereza, vacilación o frustración. Cada especie cumplimenta su papel, ordenado por Dios, sin fallar.

Hay un tema importante sobre el que deberíamos reflexionar: los animales hacen grandes esfuerzos para establecer sus familias, cuidarlas y proveerlas de lo necesario. Al hacer eso arriesgan sus vidas y renuncian a una vida fácil.

El comportamiento inteligente, el conocimiento y la dedicación de los animales proviene de una sola fuente: Dios. Es El Quien ha creado a esas criaturas para que trabajen como lo hacen, proveyéndoles con capacidades para cazar, alimentarse, procrear y protegerse de modo que la especie no desaparezca. Dios, en Su infinita misericordia y compasión, las hace planificar estructuras  y construir nidos, a la vez que las ampara y nutre.

Ni la Madre Naturaleza ni la casualidad pueden programarlas para las sofisticadas tareas que cumplen. El comportamiento que exhiben y que no lo pueden generar por sí mismas, se debe a que obedecen las directivas de su Creador.

Con el versículo 68 del capítulo 16 —…Estableced habitaciones en las montañas, en los árboles y en las construcciones humanas— Dios revela que es El Quien enseña a las abejas dónde construir sus panales.

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Acerca de kenyam B

Soy Administradora Pública.dedicada a la proyección de Políticas Públicas y desarrollo social en Municipios. Creo en la participación Ciudadana como expresión para el mejoramiento, vigilancia y control de los recursos en la administración Pública. Entiendo que los ciudadanos somos responsables del destino de nuestros pueblos, cuando no tomamos conciencia en la elección de nuestros representantes ante cualquier cargo de elección popular.

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